PEREZA Y MIEDO, con apariencia de PRUDENCIA

La hermana Prado, del monasterio de la conversión. Antigua compañera de estudios en Madrid de varios hermanos. ARTÍCULO.

¿Qué le pediría, en principio, a la vida religiosa hoy?» la autora responde señalando «Que haga posible lo humano y que lo humano sea posible en ella misma». La vida religiosa es signo de que Dios, a través de ella, no abandona al hombre, sino que le busca y cuida.